Por qué invertir en formación para empleados y directivos

En el sector industrial y empresarial nacional comienzan a comprender lo que en Europa lleva años realizándose, invertir en formación en los trabajadores significa ser mucho más competitivos en un mundo en crisis, donde las empresas luchan ferozmente en un mercado que por lo general siempre está saturado.

La importancia de esta actitud está calando y ya se empieza a notar, sobre todo desde que comenzara la crisis en 2008, que es cuando comenzó el interés por este tipo de formación, pudiendo apreciar un crecimiento espectacular de hasta un 135 % desde esta fecha tan fatídica.

Para cubrir esta demanda creciente han aparecido, en las redes de internet, empresas de formación que ofrecen cursos bonificados para empresas, como Ebo Gestión, de la que puedes tener toda la información en la dirección web https://ebogestion.es/ y que van dirigidos a aquellas empresas que cotizan en Régimen General de la Seguridad Social.

Si haces cilc en este enlace que te redirige directamente a la página de Ebo Gestión, podrás conocer las respuestas a dudas tan importantes como ¿Qué son las bonificaciones?, ¿Qué empresas se pueden beneficiar de la formación bonificada?, ¿Qué trabajadores se pueden beneficiar y cuáles no de las bonificaciones?, entre otras.

Valga como ejemplo de empresa referente a nivel global que invierte fuertemente en la formación de su equipo humano, Google, que siempre está apostando por una formación continua sobre productos y habilidades, tal vez por esto sea una empresa que factura más de 100.000 millones de dólares estadounidenses.

España invierte cada vez más en formación para empleados

Los estudios realizados parecen confirmar un incremento en este sentido dentro del sector empresarial nacional privado. El 30, 9 % de estas empresas ya están ofreciendo formación continua y bonificada a sus empleados, con un incremento en este tipo de inversión de algo más de 514 millones de euros.

Los estudios formativos que más se demandan son aquellos destinados a cubrir puestos en las áreas administrativas y de gestión, seguidas de las nuevas áreas de seguridad y medio ambiente o comercio y marketing.

Pero no son las únicas, el mercado de la formación para empresas es amplio y variado, ofreciendo también otras materias transversales, como pueden ser las destinadas a mejorar los conocimientos en prevención de riesgos laborales, idiomas (sobre todo el inglés), gestión comercial, informática e higiene alimentaria, entre otras muchas.

En líneas generales, la formación que se recibe por internet (ver origen de internet)para mejorar la capacidad de los empleados ha ascendido hasta los 335.416 estudiantes, esto significa nada más y nada menos que un incremento del 71 % respecto a ejercicios anteriores.

La formación en la empresa, un valor de importancia

Debemos aceptar de una vez que la formación no es, en absoluto, una pérdida de tiempo o un gasto más para la empresa, sino todo lo contrario, es una inversión que se rentabiliza a medio y a largo plazo.

Y es que no solo es beneficioso para la organización, sino también y fundamentalmente para el trabajador que va a ver aumentada su capacidad intelectual y personal para ejercer sus labores profesionales.

Sea cual sea nuestro campo de actuación y aunque creamos que somos expertos y lo dominamos, estos no dejan de crecer en cuanto a avances y herramientas para mejorar su eficacia, por lo que nos vemos obligados a participar de una formación continua para evitar que la empresa quede obsoleta en las materias que le sean necesarias para cumplir óptimamente con sus servicios y seguir manteniendo su competitividad dentro de su sector.

Podemos buscar apoyos estatales y europeos para generar el valor que necesita la empresa en este sentido. Las organizaciones pueden acudir a los planes de ayuda que el Fondo Social Europeo y la Fundación Tripartita ofrecen a la formación continua.

Gracias a estas instituciones, se pueden conseguir créditos anuales que están marcados legislativamente según el número de empleados y de la cantidad económica que la empresa ingresa como concepto de formación profesional.

Entre los beneficios más destacables de la formación continua, tanto para el trabajador como para la propia empresa, se encuentran, en primer lugar, el favorecimiento en la igualdad de oportunidades y para mejorar exponencialmente la promoción personal y profesional, creando valor y confianza para que el trabajador se consolide en su capacidad para tomar decisiones y la solución efectiva de problemas.

Así mismo, logrará con más facilidad conseguir metas individuales, elevar el nivel de satisfacción y por tanto la producción dentro de su puesto de trabajo y consolidará su integración en la empresa, entre otras muchas ventajas.

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