Historia del batiscafo

EL batiscafo es una embarcación sumergible que se emplea para la exploración de las profundidades marinas. No se debe confundir con el submarino, que normalmente opera a profundidades que rara vez superan los 1.500 metros. En CurioSfera.com nos gustaría explicarte la historia del batiscafo y quién lo inventó.

Para descensos de mucha profundidad se recurre al batiscafo, ingenio cuyo nombre proviene del griego antiguo y, por definición, su significado es “barca de profundidad”.

Las primeras tentativas de exploración subacuática con descensos importantes fueron realizadas por dos norteamericanos, Beebe y Barton, que construyeron una esfera de acero de metro y medio de diámetro y un espesor de cuatro centímetros en la coraza.

La escotilla de entrada era estrechísima y tenía tres mirillas de cristal de siete centímetros de grosor. La esfera era arriada al mar desde el barco de protección mediante un cable de acero. En su primer ensayo, en junio de 1930, los dos científicos descendieron hasta los 250 metros, pero entonces se dieron cuenta de que entraba agua y tuvieron que pedir, desde el teléfono de a bordo, ser izados a la superficie. también puedes nuestro artículo sobre la historia del teléfono y su inventor.

Reparado el defecto, en la segunda inmersión se llegó a los 300 metros de profundidad. Dos años después, Barton y Beebe alcanzaron los 700, y en 1934 descendieron a los 900. Habían de pasar varios años antes de que fuera superado ese récord con un margen bastante considerable.

Al finalizar la segunda Guerra Mundial, el profesor suizo Auguste Piccard, inventor y profesor de física, ya famoso por sus vuelos en globo a gran altitud, entró en escena con gran fuerza. Puedes ver historia del dirigible.

quién inventó el batiscafo
Auguste Piccard, inventor del Batiscafo

Augusto Piccard creyó que era necesario construir un batiscafo capaz de moverse por sí mismo, sin ayuda de cables metálicos que lo unieran a la superficie tal como se había hecho hasta entonces.

Fabricó en el año 1937 el primer batiscafo. Un artefacto esférico de acero con un casco de diez centímetros de espesor, dos metros de diámetro y quince toneladas de peso. Pero su gran innovación consistía en el especial vehículo submarino al que la esfera iba acoplada: una enorme cisterna llena de gasolina.

Como se sabe, la gasolina pesa menos que el agua, con lo que se favorecía la flotación del batiscafo. Un lastre constituido por bolas de plomo llevaba el batiscafo hasta el fondo. Para ascender bastaba con aligerar poco a poco el lastre arrojando las bolas de plomo. Dos hélices situadas a los lados le permitían moverse en cualquier dirección.

El interior de la esfera, donde Piccard y un científico belga deberían viajar, contenía aire a la presión atmosférica normal. Sin embargo, el depósito de gasolina, que en su parte inferior permitía al agua tomar contacto con el combustible, adquiría gradualmente la presión del ambiente submarino.

batiscafo FRNS III
El batiscafo FRNS III

El gobierno belga financió la construcción de este batiscafo, llamado «FNRS II», iniciales de la institución que, traducida al castellano, significa “Fondo Nacional de Investigación Científica”.

En 1948 se hicieron las pruebas de inmersión: el batiscafo, sin nadie a bordo, descendió hasta los 1.500 metros, pero cuando emergió soplaba un fuerte huracán que produjo daños irreparables al aparato.

La marina francesa asumió la tarea de crear una nueva versión del “FNRS II”, pero Piccard era demasiado impaciente: en 1951 el gobierno italiano le ofreció la financiación de un nuevo batiscafo y el profesor aceptó encantado la oferta, sin esperar a que los franceses terminaran el nuevo “FNRS III”.

Dos años más tarde, en Terni, el científico suizo veía acabado el “Trieste“. Simultáneamente los franceses ultimaban la realización del “FNRS III”.

batiscafo récord profundidad
El batiscafo Trieste

Todo estaba a punto para la que iba a ser una emocionante competencia. El primer intento lo efectuaron los franceses: dos oficiales de su marina, Houot y Willm, bajaron a 2.300 metros a bordo del “FNRS III”.

Pero tan sólo dos meses después, el récord pasó a manos de Auguste Piccard y su hijo Jacques Piccard: el “Trieste” tocó fondo en el golfo de Nápoles a 3.200 metros bajo el nivel del mar.

Cinco meses más tarde, en la costa africana, los franceses del “FNRS III” continuaron el desafío alcanzando 4.080 metros de profundidad. Daba comienzo una emocionante y vertiginosa carrera para poder alcanzar la mayor profundidad posible.

Récord de profundidad submarina
Jacques Piccard tiene el récord de profundidad

Transcurrieron seis años y, por fin, Jacques Piccard pasó al contraataque con una versión renovada del “Trieste”: esta vez la marca fue definitiva. El batiscafo llegó a la máxima profundidad conocida de todos los mares: una sima de 11.000 metros en la Fosa de las Marianas, en una zona del océano Pacífico, entre las islas Filipinas y las del Japón, con numerosos y peligrosos remolinos.

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