Primeros auxilios para gatos – Cómo debes actuar

Si tienes la desgracia que tu gato ha sufrido un accidente, una caída, se ha quemado, ha sido envenenado o ha recibido una descarga eléctrica debes acudir inmediatamente al veterinario o a un hospital para mascotas. Pero mientras tanto, es vital que le puedas prestar primeros auxilios a tu mascota felina para ayudar a que sobreviva. En CurioSfera.com te explicamos qué debes hacer.

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¿Qué son los primeros auxilios?

Se entiende por primeros au­xilios la asistencia prestada an­tes de que se pueda conseguir ayuda profesional. Ha de ser ad­ministrada con calma, rapidez y eficiencia. Deberás tener en casa un botiquín de primeros auxilios para felinos, y tendrías que llevar­lo contigo siempre que tu gato viaje contigo.

El botiquín de­berá contener crema antiséptica para primeros auxilios, gasas esterilizadas, algodón esteriliza­do, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), vendajes, espara­drapo, pinzas, tijeras y aceite mineral. Una manta y una linter­na también podrían ser útiles.

Observarás que de todos modos estos artículos son necesarios tanto en la casa como en el automóvil. Si tú, un miembro de tu familia o un invitado necesita­ran asistencia médica, estarías preparado.

Recuerda que cuan­to mejor se trate una parte lesio­nada antes de conseguir la ayu­da de un veterinario, tanto mayores son las posibilidades de un pronto restablecimiento del paciente.

Un gato que ha sufrido una caída importante debería prime­ro recibir respiración artificial en caso de ser necesario, y des­pués ser tratado para detener hemorragias o para reparar po­sibles fracturas. Hay que con­tactar inmediatamente con un veterinario en cuanto el animal haya recibido los primeros auxi­lios.

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Respiración artificial

Si te vieras en la necesi­dad de resucitar a un gato, ten­drás que actuar rápidamente puesto que una demora de inclu­so unos pocos minutos en con­seguir que el animal vuelva a respirar causaría lesiones cere­brales irreversibles.

Hay dos for­mas de respiración artificial ade­cuadas para un gato y requieren la misma preparación inicial:

  1. Primero limpia la boca y la garganta de mucosidades, ali­mentos o de cualquier otra mate­ria.
  2. Después coge y saca la len­gua del gato; esto te resultará más fácil si la coges con un trozo de tela, como por ejemplo tu pañuelo o tu camisa.

Respiración boca a boca

  1. La respiración boca a boca es simple, rápida y eficiente. Inhala profundamente, cubra la nariz y el hocico del gato con tu boca y una mano, y exhala dentro del hocico del
  2. Recuerda que no estás inflando un globo y que la capacidad pulmonar de un gato no es tan grande como la nuestra.
  3. Es posible que tengas que repetir esto varias ve­ces y puede que después de ex­halar en el hocico del gato tengas que presionar firmemente detrás de sus codos para que comience a respirar. Este mé­todo funciona y que es fácil de

El método de pre­sión

  1. Empuja firmemente detrás del codo durante tres segundos; es­to comprime los pulmones.
  2. Afloje durante tres segundos y continúa hasta que el gato co­mience a respirar por sí mismo. Después sigue ayudándolo aplicando presión en sincronismo con la propia respiración del animal hasta que parezca sentirse mejor.
  3. Mantén al animal abrigado con una manta o, si no tienes una, con un abrigo, chaqueta o camisa después de que el gato haya comenzado a respirar normal­mente. Ponte en contacto con un veterinario para saber qué hacer después.

Hemorragias en los gatos

Las hemorragias pueden pro­ceder de una arteria, vena o va­so capilar. La pérdida de sangre ha de detenerse tan rápidamen­te como sea posible. Si ves que de una herida sale sangre a borbotones o a intervalos regula­res (con cada latido del cora­zón), se ha cortado una arteria.

Ésta es la más grave de las hemorragias y tendrás que aplicar un torniquete para dete­nerla.

Cómo hacer un torniquete a un gato

  1. Usa un trozo de tela, por ejemplo un pañuelo. No pierdas tiempo buscando algo adecua­do; rompe tu camisa o camiseta si es nece­sario, pero actúa con la máxima rapidez.
  2. La tela ha de atarse suelta, apretándola con ayuda de un palito. Si no encuentras un palito, utiliza un lápiz o un bolígra­fo, o por último simplemente re­tuerce la tela con tu mano.
  3. Aplica el torniquete tan cerca de la herida como te sea posible, y por el lado más cercano al corazón.
  4. El torniquete ha de estar lo suficientemente apretado co­mo para controlar la hemorragia, pero no más que eso.
  5. Deja el torniquete durante unos ocho mi­nutos, más o menos, y después aflójalo durante tres o cuatro mi­nutos.

Cada vez que hayas tenido que aplicar un torniquete tendrás que ver al veterinario. Si estás sola/o con el gato tendrás que llamarlo tú misma/o. Conviene que alguien te ayude para que puedas quedarte con el animal todo el tiempo, hasta que llegue el doctor.

Es probable que cualquier he­morragia arterial que tengas que tratar se haya producido en alguna de las extremidades. Esto es una suerte, ya que no es posible aplicar un torniquete en el cuello o en el cuerpo.

Si se produce una herida arterial en al­guna de estas zonas tendrás us­ted que recurrir al método de compresión descrito más abajo para controlar la herida y des­pués tendrás que llamar a un ve­terinario para que lo ayude.

Hemorragia en una vena o un capilar

La sangre que gotea o que sale regularmente de una vena o de un capilar es más fácil de controlar que una hemorragia ar­terial:

  1. Aplica una firme presión sobre el área con un paño lim­pio. Rompe una prenda de ropa de ser ne­cesario, pero no pierdas tiempo buscando material para el ven­daje.
  2. Sujeta la improvisada compresa durante varios minutos sobre la herida y suéltala
  3. Debieras notar que el flujo de sangre se ha reducido apreciablemente.

Una o dos apli­caciones de presión deberían bastar; si la hemorragia no se reduce, tendrá que vendar la zona y contactar con un veterinario para que le ayude.

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Shock

El shock es el resultado de una reducción de la irrigación sanguínea al cerebro. Los sínto­mas incluyen una disminución de las pulsaciones del corazón, una reducción de la temperatura cor­poral e hiperventilación.

Limpia la boca y la garganta de cualquier obstrucción para despejar la trá­quea. La obstrucción más común es la lengua. Después, detén cualquier hemorragia que se ha­ya producido como te hemos explicado en el punto anterior.

Mantén al gato bien abrigado y eleva ligeramen­te la parte posterior del cuerpo para que la cabeza esté más ba­ja que el corazón. A continuación contacta rápidamente con un ve­terinario para que continúe con el tratamiento adecuado.

Si el shock es de naturaleza eléctrica, no toque al animal hasta que hayas desco­nectado la corriente que ha causado el shock. De no hacer esto podrías electrocutarte tú también.

Hazle la respiración artificial si es necesario, trata al gato co­mo en el caso de un shock no eléctrico y contacta con un vete­rinario inmediatamente.

Cuidado de las heridas

Lo primero que hay que hacer es detener toda hemorragia. Después debes seguir los siguientes pasos:

  1. Para evitar posibles infecciones, limpia a fondo la zona con agua jabonosa tibia, con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o con una solución antibacteriana.
  2. Venda con un parche estéril no adherente en contacto con la piel y pon una gasa por encima de éste.
  3. Fije el vendaje con esparadrapo cuidando de no apretar demasiado. Para evitar que el vendaje se desplace, pon es­paradrapo sobre las áreas adya­centes recubiertas de pelaje. Repetimos, si no encuentras los materiales necesarios, usa lo que tengas a mano hasta más tarde, cuando tengas ocasión de rehacer lo que sea necesario.
  4. Si la herida es grave, ya sea muy grande o muy profunda, junta temporalmente los bordes de la herida con esparadrapo, antes de vendar. Estas heridas requieren los cuidados de un veterinario.

Los cortes en los cojines o almohadillas de las zarpas han de ser muy bien lavados, controlando que no ha­ya materias extrañas en la heri­da antes de vendar. Muchas he­ridas en las patas son causadas por trozos de vidrio. Si al cabo de un tiempo persiste una hin­chazón apreciable en la zona de la herida, es posible que se haya formado una bolsa de pus que tendrá que ser punzada y limpiada.

Las heridas causadas por objetos punzantes, lo mismo que las mordeduras de anima­les, han de ser observadas muy atentamente. En estas heridas profundas suelen formarse abs­cesos en los que puede acumu­larse pus. Una inflamación alre­dedor de la herida indica una infección y si esto sucede un veterinario tendrá que examinar la herida.

Las heridas de perdigones, que causan hemorragia y shock, requieren primeros auxilios y naturalmente necesitan los cuida­dos ulteriores de un veterinario.

Los abscesos de pus pueden tratarse sacando la costra total o par­cialmente y dejando que la herida supure. Limpia bien la zona y mantenga la herida abierta. No dejes que se vuelva a formar una costra hasta que la infección ha­ya sido eliminada.

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Fracturas

Un veterinario tendrá que ma­nipular un hueso roto; lo que tie­nes que hacer es proteger la zona afectada y llevar el gato al veterinario rápidamente. Pueden existir dos tipos de fracturas: fractura abierta o fractura cerrada. Te explicamos cómo actuar:

Cómo actuar con una fractura abierta de un gato

Si el hueso fracturado sobresale de la piel (fractura compuesta o abier­ta), no muevas al animal, porque podría romperse algún vaso san­guíneo, músculo o tejido nervioso.

Cómo actuar con una fractura cerrada de un gato

Si sospechas que existe una frac­tura pero no puedes comprobarlo (fractura simple o cerrada), pue­des entablillarla.

  1. Use un material resistente; lo mejor es la made­ra, pero, en caso de necesidad un periódico grueso bastará.
  2. Pon una tablilla a cada ladode la fractura y envuélvalas con esparadrapo, cinta adhesiva o con vendajes.
  3. No aprietes dema­siado las vendas, pero ponlas lo suficientemente apretadas co­mo para que el entablillado no se salga fácilmente.
  4. En cuanto te sea posible haz que el veteri­nario examine la fractura por ra­yos X para que él pueda deter­minar la mejor manera de reparar la fractura.

Cómo trasladar a un gato herido

Lo mejor es trasladar al gato sobre una camilla, que puede consistir en una simple tabla de madera, un pedazo de cartón grueso o una camisa abotonada con dos palos (asas de fregona) pasados por las mangas y el cuerpo.

Antes de mover a un animal herido examínalo para comprobar si hay hemorragias, dificultades respiratorias, shock o fracturas. Ocúpate siempre de estos posibles trastornos antes de hacer cualquier otra cosa.

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Golpe de calor (Postración térmica)

Una de las causas más co­munes de daños térmicos en los gatos es haber estado encerra­do en un automóvil sin ventila­ción adecuada. La temperatura interior aumenta rápidamente, tal vez hasta unos 15-20 grados más que la temperatura exterior.

Una causa menos frecuente de postración térmica en los felinos es dejar al animal inadvertidamente encerrado en un armario o en un ático. Los signos o síntomas de este trastorno incluyen jadeo, espu­ma en el hocico o colapso.

En estos casos refresca al gato gradualmente con agua. Toma su temperatura regularmente, más o menos ca­da cinco minutos. Si el animal está comatoso, reduce su tem­peratura como hemos indicado más arriba y llévelo rápidamente al veterinario.

Quemaduras

Es una suerte que la mayoría de las quemaduras de los gatos se produzcan en sus patas, porque estas quemaduras son las más fáciles de tratar, ya sea que hayan sido causadas por fuego o por productos químicos.

Una causa frecuente de quemaduras en las almohadillas de las patas, es el contacto con las placas aún calientes de una cocina eléctrica. Cómo debes actuar:

  1. Conviene meter la pa­ta quemada en agua fría durante unos veinte minutos.
  2. Después hay que aplicar abundante cre­ma para primeros auxilios
  3. A continuación aplica un parche no adhesivo sobre la zona que­mada, cuidando de que toda ella quede bien cubierta.
  4. Completa el vendaje de toda la zona con parches y esparadrapo.
  5. Debido a que el tejido quemado se hincha, no apriete demasiado el vendaje.
  6. Habrá que cambiar las vendas periódicamente y tendrás que pedir ayuda al veterinario.

En casos de quemaduras se­veras o que tengan gran exten­sión, hay que conseguir ayuda profesional tan rápidamente co­mo sea posible en cuanto se ha­yan dado los primeros auxilios al animal herido.

Envenenamiento

Las causas más comunes de envenenamiento de gatos son las plantas y los productos quí­micos. Como casi todas las plantas domésticas comunes son venenosas para los gatos es mejor, si tienes gatos, que no tenga plantas.

Algunos de los productos químicos tóxi­cos más comunes se hallan en los insecticidas, fungicidas, her­bicidas, venenos para ratas, caracoles y babosas, y productos para la limpieza.

Puedes ayudar a evitar el envenenamiento acci­dental de su gato (y también de tus hijos) manteniendo estas sustancias bien guardadas en un lugar inaccesible y seguro. La prevención es la mejor defen­sa contra un envenenamiento accidental.

Entre los síntomas habituales de envenenamiento podemos mencionar los vómitos, los movimientos descoordinados y las convulsiones.

Es muy difícil tratar un envenenamiento sin saber qué lo ha causado. Tendrás que llamar al veterinario. Si su­pieras la sustancia que ha enve­nenado a tu gato, házselo sa­ber al veterinario de inmediato, ya que es posible que él pueda indicarte los primeros auxilios que deberás aplicar antes de que el gato llegue a sus ma­nos.

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Otros problemas

Aparte de todo lo mencionado anteriormente, existe una gran cantidad de problemas y accidentes que puede sufrir tu gato. Te explicamos las más comunes, cómo debes actuar y los primeros auxilios necesarios:

Clavarse un anzuelo

Un anzuelo enganchado cer­ca del ojo tiene que ser extraído por un veterinario; en otros luga­res, es probable que lo pueda extraer tú (excepto, naturalmente, si está clavado en la garganta).

Empuja el anzuelo a través de la piel, hasta que asome la púa. Corte la caña con unas tenazas, o es posible que puedas hacerlo con unas tijeras si pones el anzuelo cerca del eje de las hojas, donde podrá aplicar más fuerza. Así desprenderás la púa. Extrae el anzuelo. Somete la herida al mismo trata­miento que para cualquier otra herida punzante.

Tragarse una aguja

Si ves que del hocico de su ga­to sale un hilo, no tires de él. Es muy posible que se haya tragado una aguja y que ésta se haya cla­vado en la garganta o incluso en el estómago del felino. Mira den­tro del hocico del gato; si puedes ver el otro extremo del hilo, entonces evidentemente no hay problema, pero en caso contrario sospecha lo peor.

Llama a tu ve­terinario, quien probablemente examinará al gato con rayos X para determinar exactamente dónde está la aguja, antes de in­tentar extraerla. Evita este tipo de problemas asegurándote de que tus utensilios de costura quedan siempre bien guardados en un lugar seguro.

Congelación

La congelación en un gato suele produ­cirse generalmente en las pa­tas, las orejas o la cola. Con una toalla o con un paño aplica ca­lor húmedo a la zona afectada y repite la operación frecuente­mente. Seca la zona afectada y protéjala con vendajes no ad­hesivos.

Encuentro con una mofeta o zorrillo

Un encuentro con un zorrillo o mofeta no suele ser divertido para un felino. Lávalo con tomates o con jugo de tomates y des­pués báñalo con agua y jabón. Después de esto gran parte del olor habrá sido eliminado, aun­que es probable que algo per­sista durante un tiempo.

Encuentro con un puercoespín o un erizo

Si tu gato tropieza con un puercoespín la situación es difícil. Cada espina ha de ser extraída, y esto es doloroso. Por esta razón encarga la opera­ción a tu veterinario, ya que es posible que sea necesario anes­tesiar al gato.

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