Historia de la medicina y la salud

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Historia de los avances e inventos médicos

Generalmente tendemos a creer que los progresos de la medici­na han sido continuos o casi lineales desde la Antigüedad. Esto no es así. La medicina antigua era empírica, y hasta que fueron levantadas las prohibiciones relativas a la disección anatómica de los cadáveres, se ignoraba prácticamente todo sobre el cuer­po humano.

¿Cómo se podía inventar si faltaban las bases? Desde el Renacimiento y hasta finales del s. xix, los progresos médicos estuvieron, en su inmensa mayoría, respaldados por descubrimientos, sobre todo relativos a la anatomía.

Lo mejor que podía ofrecer un médico era un diagnóstico exacto, y esto no era lo habitual. ¿Acaso no se creyó, incluso hasta entrado el siglo XX, que la diabetes era una “enfermedad de nutrición”?

Las invenciones estrictamente médicas son pues, hasta finales del siglo XIX, escasas, accidentales y secundarias, como la invención de la jeringuilla.

Las invenciones se llevaron a cabo en la práctica médica, la higiene y la sanidad pública. Saladino inventó así la neutrali­dad de los médicos militares y esbozó la organización de la Cruz Roja.

Sin embargo, encontramos, laboriosamente, que los principios de la higiene fueron practicados por las civilizacio­nes antiguas y luego olvidados. Se empieza a controlar la cali­dad de los “productos farmacéuticos”, si se puede llamar así a las triacas y otros licores de la época.

Se decreta la obligatoriedad de declarar las enfermedades contagiosas (¡incluido acné!); en resumen, se sientan las bases de lo que será más tarde la medicina moderna en todo su sentido.

Ciertamente, los chi­nos esbozaron la endocrinología, y los indios, la cirugía estética pero finalmente, hay que decidirse a admitir que la medicina no consigue curar, apenas previene, fundamentalmente gracias a las vacunas.

Su modestia, desde este punto de vista, es loable, y tan sólo los charlatanes y los iluminados prometen la curación de las grandes enfermedades.

La lección, que parece negativa, es sin embargo positiva, ya que se demuestra que la invención debe fundarse en el saber, del cual es mucho más tributaria que el descubrimiento. No hay invención sin investigación y no hay investigación sin libertad.

Historia de la biología

Los inventos realizados en los ámbitos de la medicina y la biología son un pálido reflejo de la evolución operada en estas dos ciencias. En realidad, estos inventos son tan sólo un material cuyo alcance es secundario en relación con los revolucionarios cambios introducidos en el conocimiento de los seres vivos y en las técnicas de curación.

Hasta mediados siglo XX, por mencionar una fecha de referencia, la medicina y la biología se mantuvieron fieles a las viejas ideas categoriales, casi mecanicistas, heredadas de la tradición clásica. Si cierto organismo manifestaba un determinado síntoma, se le administraba cierto producto supuestamente destinado a tratar la causa del síntoma.

El remedio era sin duda indispensable, ya que uno de los deberes del médico es remediar el sufrimiento de su paciente. Pero era también bastante rudimentario, y frecuentemente provocaba tanto mal como bien.

A partir de 1950, aproximadamente, la interpretación de un organismo vivo pasó de ser estática a concebirse en términos dinámicos y empezó a comprenderse que el equilibrio que rige la vida se basa en múltiples interacciones de subsistemas.

Se intentó entonces analizar la naturaleza de estos subsistemas y, como en física, se descendió del nivel del tejido al de la célula y de éste a niveles tan mínimos como el del ADN. Entonces, hacia los años sesenta, la vieja biología de otros tiempos —que de hecho era simple naturalismo— se convirtió en la biología molecular y no hay ya otra biología que ésta.

Al mismo tiempo empezaron a surgir inventos que sólo ad quinan sentido en este contexto, como los anticuerpos monoclunales, que imitan los productos del sistema inmunitario, el transplante genético, inconcebible hace sólo treinta años, o al ratón transgénico, impensable hace sólo diez. Inventos fundamentales que han modificado desde su aparición el futuro de la medicina, mientras que sus aspectos prácticos apenas han sido esbozados.

También han empezado a aparecer inventos en cirugía, como el casco gamma o el bisturí láser, que convierten el arte del escalpelo de comienzos de siglo en una especie de carnicería desesperada, y medicamentos que son a la antigua farmacopea lo que la penicilina es a la triaca de los boticarios.

Los inventos realizados en este campo, relegan los últimos mil años de medicina y de biología a la prehistoria de estas ciencias.