Historia del hogar y sus utensilios

Aquí vas a poder conocer la historia de todo lo relativo al hogar: muebles, electrodomésticos y también de todos los objetos y utensilios que en él se pueden encontrar. Entra, descubre y… ¡¡¡sorpréndete!!!:

Historia del hogar

Los inventos que han contribuido a modificar nuestra vida, si eliminamos los inventos “perecederos”, esos que los ingleses llaman gadgets y que en español se designan con el ambiguo nombre de “chismes”, que no han modificado sustancialmente nuestro modo de vida, lo cierto es que resultan numerosos.

Entre los que sí han condicionado nuestra vida diaria citaremos, por orden alfabético, los siguientes: la bombilla eléctrica, prodigio de la tenacidad que nunca podremos agradecerle lo suficiente a Edison; la tapeta de crédito, que tanto ha cambiado los hábitos económicos de todos los países industrializados; los detergentes, invento de doble filo que amenaza con contaminar nuestros recursos de agua potable; el lavavajillas automático, el papel higiénico y el cubo de basura comunitario, que han mejorado sensiblemente nuestras condiciones de higiene, por no hablar del retrete, invento cuya historia pertenece a la categoría de lo rocambolesco, o del bolígrafo, instrumento cuyo triunfo coincide, paradójicamente, con el declive del arte epistolar.

Otros inventos que condicionan la vida cotidiana actual, como el teléfono, la máquina de escribir o el ascensor, o bien pertenecen a otros ámbitos, como televisión, la radio, el automóvil o los textiles sintéticos.

Debemos prestar especial atención sobre esos invisibles factores del progreso que son la producción en masa y la miniaturización, que actualmente permiten llevar consigo un ordenador electrónico portátil mucho menos voluminoso que el portafolio más plano del mercado… que hace cuarenta años habría tenido que ser remolcado por un camión.

Estos factores cuentan al menos tanto como el producto acabado en sí mismo, y esta observación es también aplicable a otros muchos inventos enumerados. Sin la miniaturización en electrónica no dispondríamos de aviones regulares tan fiables como los que actualmente nos llevan de vacaciones y, sin el perfeccionamiento de la producción en masa, el iPod que tanto gusta a las jóvenes generaciones costaría probablemente mucho más caro.