Cuidados para los gatitos recién nacidos

Tener en casa una gata que acaba de tener bebés es una gran responsabilidad. Saber cómo cuidar a los gatitos que acaban de nacer es muy importante para su supervivencia. Y es que, aunque su madre les cuidará y alimentará, debes ayudarle a no cometer errores y garantizar el bien estar de los mininos recién nacidos. En CurioSfera.com te ayudamos a conseguirlo con estos consejos. ¿Comenzamos?

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Consejos para cuidar gatitos que acaban de nacer

La mamá gata, por su instinto maternal, cuidará y atenderá a sus cachorritos. Pero en ocasiones pueden tener algún comportamiento extraño o equivocado que puede hacer peligrar la vida de los gatitos que acaban de llegar al mundo. Los siguientes consejos te ayudarán a que crezcan, fuertes, hermosos y con salud:

cómo debo cuidar a un gato bebé

Los gatitos no pueden pasar frío por la noche

Puede que tu gata decida no dormir con sus crías. En ese ca­so tendrás que proporcio­narles calor con una bolsa de agua caliente o con un calefac­tor. Cuida que la temperatura no sea excesiva; un exceso de ca­lor podría quemar la tierna piel de los gatitos o deshidratarlos.

Pon el calefactor al mínimo y cúbrelo con una sábana doblada varias veces. Recuerda no dejar el calefactor demasiado rato; la acumulación de calor podría ser peligrosa. Es más seguro usar una bolsa llena de agua tibia, aunque habrá que cambiar el agua frecuentemente.

Durante la noche es conveniente usar la bolsa en vez del calefactor. La mayoría de las gatas pasarán la mayor parte del tiempo en el ni­do con los gatitos, y la informa­ción que hemos dado es solo pa­ra el caso de que tengas una gata que solo acuda al nido para alimentar a las crías.

Estimular la excreción

Las gatas suelen lamer la re­gión anal de los gatitos para esti­mular sus funciones excretoras. Después es posible que se co­man los excrementos. Si tu gata no actúa de esta manera, puedes frotar la barriguita y la re­gión anal de los gatitos con algo­dón mojado para estimular la ex­creción.

Después tendrá que limpiar los residuos sólidos y lí­quidos. La diarrea en los gatitos suele ser un síntoma de algún problema. Si nota esto, llame a su veterinario. Probablemente él te sugerirá que le lleves una muestra fecal. El tratamiento in­mediato es importante para evi­tar la deshidratación de los ani­malitos.

La correcta cicatrización del ombligo

Al cabo de un tiempo es posi­ble que observes que en algún gatito hay un pequeño bulto en­cima del ombligo, lo cual indica que no ha cicatrizado bien y que se ha desarrollado una hernia. Esto puede ser peligroso, y de­berías consultar al veterinario de inmediato.

Asegura su correcta alimentación

Los recién nacidos solo se de­dican a dormir, comer y a elimi­nar residuos durante los prime­ros días. Toda su alimentación consiste en la leche materna, que es un alimento completo pa­ra ellos.

la mamá no amamanta a sus gatitos

Por esta razón la dieta de la madre tiene que seguir enri­quecida como antes del parto. Si nota usted que algunos de los gatitos son más débiles que otros, ponga a los más débiles en los pezones posteriores.

Hacia la cuarta semana nota­rás que las crías ya no son infantes. Habrán abierto los ojos y saldrán de la caja. Pronto co­menzarán a comer otros alimen­tos además de la leche materna. Puede acostumbrarlos a la comi­da para gatos adultos poniendo un poco de comida en uno de sus dedos para que los gatitos la laman.

A los gatitos suele gus­tarles la comida para los bebés humanos, igual que a los gatos adultos. Sin embargo, ésta pue­de ser una solución algo cara. Los gatitos comienzan a acos­tumbrarse a la comida para ga­tos adultos cuando entran en contacto con la comida de su madre.

Después de pisarla y de limpiarse las patas con la len­gua, suelen volver al comedero para comer más. Muchas perso­nas recomiendan no dar atún a los gatos a esta edad porque puede ser di­fícil de digerir para los gatitos. Las crías suelen destetarse a las seis semanas.

Si por algún motivo el gato bebé no consigue amamantarse o alimentarse por sí solo, deberás hacerlo tú como si fuera un gatito huérfano. En nuestro artículo cómo cuidar a un gato sin mamá encontrarás toda la información que necesitas. También en cómo dar de comer a un gato bebé.

Atención con la caja de arena

A partir del mes, los gatitos pasan ya poco tiempo en el nido, salvo para dormir. Es posible que para entonces la gata haya traslada­do a sus crías a un lugar más a su gusto. Puesto que ella ya ce­dió al aceptar tener sus crías en un lugar elegido por ti, en este momento te resultará difícil ganar la batalla inten­tando volver a poner los gatitos en la caja-nido.

En cuanto pue­da, la gata volverá a trasladarlos al lugar escogido por ella. De modo que acepta su voluntad, y accede a sus deseos. Hay solo un lugar en el cual no debes permitir que la madre instale a los gatitos, y es la “caja de arena”.

Algún tiempo después de abrir los ojos (ver cuándo abren los ojos los gatos), los gatitos aprenderán a usar la caja de arena observando a la madre. Es poco higiénico y peligroso permitirles dormir en el lugar en que depositan sus excrementos.

En este caso, no suele ser de­masiado difícil vencer la volun­tad de la gata. Sin embargo, si la gata ha trasladado a su fami­lia a la caja de arena antes de que las crías hayan abierto los ojos, es probable que los gatitos se ahoguen o ingieran granos de la arena, porque no se dan cuenta de la finalidad de ésta.

Cuidado de no golpearlos sin querer

Al principio, cuando los gatitos comienzan a pasar parte del tiempo corriendo, explorando y durmiendo en los alrededores del nido, no están acostumbra­dos al tamaño de tus pies y de tu cuerpo, de modo que ten más cuidado que lo normal cuando te muevas o te sientes.

Pronto los gatitos apren­derán a apartarse de tus pies, pero mientras sean pequeños tendrás que ser cuidadoso al caminar y a sentarte. Parte del tiempo que estén fuera del nido lo pasarán siguiendo a la madre, pero gene­ralmente, siempre hay al menos un gatito que se aventura por su cuenta en cuanto tenga ocasión.

Y na­turalmente, aunque solo abras un armario o un cajón por un momento, el curioso logrará meterse sin que nadie se dé cuenta. Es posible que ocasio­nalmente tengas que contar los gatitos, y conviene hacerlo en el momento de darles de co­mer, antes de acostarse o antes de que salgas de casa.

Cuándo empezar a acariciar a los gatitos bebés

Al cabo de cuatro semanas conviene comenzar a acostum­brar a los gatitos a ser acariciados y manipulados. Probablemente habrás tenido ocasión de tocar a los pequeños antes, pero tal vez la madre te haya indicado que eso no era de su agrado.

se puede acariciar a un gato recién nacido

En todo caso, ahora que los gatitos pueden verte. El sonido de tu voz, que fue lo primero que co­nocieron de ti, el contacto de tu mano y tu imagen visual pronto llegará a representar al­go muy agradable para ellos.

Al principio es posible que se muestren tímidos, pero como ob­servan a su madre con insisten­cia la verán contigo y oirán sus ronroneos de agrado (ver por qué ronronea mi gato), y pronto imitarán el comporta­miento que ella tiene contigo.

Durante este período los tempe­ramentos de los gatitos están desarrollándose, y los encuen­tros agradables dejarán impresiones inolvidables en los anima­litos. Los movimientos bruscos y el comportamiento agresivo han de ser evitados. Los gatitos dis­frutan con los juegos, pero no con las amenazas ni con la ma­nipulación torpe.

Niños pequeños y los gatos recién nacidos

Si en casa hay niños peque­ños, habrá que enseñarles a co­ger y sostener adecuadamente los gatitos. Al principio, haz que se sienten en el suelo de modo que si se les cae un gatito, éste no se haga daño.

Inculca en los niños la idea de que no hay que golpear a los gatitos ni lu­char con ellos, y que les moles­ta profundamente que les tiren de la cola. Si un gatito araña a un niño, seguramente será por­que éste lo habrá maltratado.

Invariablemente un gato adverti­rá con gruñidos y actitudes que no le gusta una determinada manera de ser manipulado y ca­si siempre atacará como reac­ción y no como agresión.

Qué vacunas necesitan

Los gatitos suelen ser vacuna­dos antes de que tengan doce semanas de edad; más tarde hay que ponerles inyecciones de re­fuerzo, después del destete. Tu veterinario te indicará los mo­mentos oportunos y los tipos de vacunas recomendados para tu gato.

Recuerda que a partir del destete los gatitos dejan de reci­bir los anticuerpos contenidos en la leche materna; por lo tanto, las vacunas se convierten en algo in­dispensable para su bienestar.

En nuestro artículo las enfermedades más comunes de los gatos puedes encontrar mucha más información al respecto.

Los gatitos bebé no pueden salir al exterior

Bajo ninguna circunstancia deberás permitir que los gatitos salgan al exterior o que vayan a otra casa hasta que estén bien protegidos contra las enfermeda­des. Los gatitos estarán prepara­dos para ir a sus nuevos hogares más o menos cuando tengan unas diez o doce semanas de edad.

Relación de los gatitos con su padre

Si ambos progenitores de los gatitos son tuyos, ob­servará probablemente que el pa­dre no se relaciona demasiado con las crías durante las primeras semanas. Ocasionalmente se acercará al nido para observar.

Una vez que los pequeñuelos hayan abierto los ojos y comien­cen a aventurarse fuera del nido, su padre disfrutará jugando con ellos. A veces parecerá que es demasiado brusco con sus hijos, pero notarás que a los gatitos les encanta.

Si el padre llegara a cansarse de los juegos antes que los gatitos, lo más probable es que se retire a dormir a un lu­gar elevado donde las crías no puedan alcanzarlo. Las gatas también recurren a esta táctica cuando quieren estar solas. En algunas ocasiones el padre pue­de lastimar a los pequeños, pero esto es muy poco frecuente.

Te darás cuenta de que suce­de algo anormal porque la madre acudirá en defensa de los gati­tos, y después de un breve altercado la madre y el padre se reti­rarán a acicalarse y a dormir un rato. Sin embargo, si esto llega­ra a ocurrir, convendrá separar al padre del resto de la familia.

Con cuántos gatitos quedarse y cuáles

Si te fija en la camada a me­dida que se desarrolla, podrás observar las personalida­des individuales de los gatitos. Establecerás cuáles son los gati­tos que siempre reconocen su voz, cuáles aprenden a usar la caja de arena antes que los de­más, cuáles se acostumbran a los alimentos sólidos con más rapidez, cuáles son perezosos, cuáles son activos, cuáles curio­sos y cuáles independientes. A las ocho semanas ya habrás podido decidir con cuántos gatitos quiere quedarse y cuán­tos irán a nuevos hogares.

mi gata a parido que hago con los cachorros

Es posible que los gatitos que escojas un día no sean los mismos que escojas el día si­guiente, pero al cabo de cierto tiempo podrás tomar una decisión que no lamentarás más tarde.

Si más adelante te decides a convertirte en un criador serio, tu elección será más fácil ya que con la experiencia podrá escoger fácilmente qué animales son buenos como reproductores, co­mo animales de exhibición o co­mo animales de compañía.

Ten una actitud responsable

Si has decidido hacer criar a tu gata y piensas seguir haciéndolo, asume una actitud responsable. Muchos gatos de ambos sexos tienen que ser sacrificados innecesariamente cada día porque no se les puede encontrar un hogar que los acoja.

La sensación que se experimenta al tener que ha­cer sacrificar a los gatos indesea­dos es terrible. Encuentra buenos hogares para tus gatitos, preferi­blemente antes de aparear a tu gata.

Cuando te des cuenta del tiempo y del esfuerzo necesa­rio para criar gatos de forma res­ponsable es posible que cambies de idea al respecto. Los gatos que no van a usarse para la re­producción han de ser castrados de modo que no experimenten los sufrimientos que les ocasiona el instinto reproductivo insatisfe­cho.

Es posible que se pongan aún más cariñosos, o, con certe­za, no lo serán menos, y serán más felices, más tranquilos y más saludables.

Para finalizar, te recordamos que este post de CurioSfera.com es meramente informativo. No realizamos ningún tipo de diagnóstico, prescripción, ni tampoco tratamiento veterinario. Si sospechas que tu animal tiene algún tipo de malestar o síntoma, debes acudir al veterinario rápidamente.

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