Crianza de gatos

Si has tomado la decisión de criar gatos, debes saber que no es algo que debas tomar a la ligera. Has de tener muy claras ciertas normas éticas y morales para criar gatitos perfectamente sanos y con el temperamento adecuado. En CurioSfera.com queremos darte unos consejos si te has decido por el maravilloso mundo de la crianza de gatos.

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La ética en la crianza de gatos

Los criadores responsables producen gatos sanos y bien adaptados. Otros en cambio, se hacen llamar criadores pero son “fabricantes” de gatitos. Es decir, aquellas personas que crían gatos para venderlos rápidamente a un comprador desconocido, suelen producir ejemplares muy inferio­res.

Con frecuencia los gatitos están tan enfermos que tienen que ser sacrificados, y las hem­bras están tan debilitadas que mueren prematuramente cuan­do aún son jóvenes.

Reproducir gatos simplemen­te “para ver qué sale” demues­tra poca sensibilidad y una falta de respeto hacia la vida. Solo hay que hacer una visita al depó­sito local de animales abandona­dos para ver una gran cantidad de hermosos gatitos esperando ser adoptados simplemente porque sus propietarios satisficieron irresponsablemente su curiosidad.

Los criadores responsables no permiten que sus animales se apareen con gatos de calidad desconocida en lo referente a salud, temperamento y tipo. El beneficio que puede obtenerse por los derechos de reproduc­ción puede interesar y tentar al criador irresponsable, pero muchos se toman muy en serio la frase “solo con machos o hem­bras aprobados”.

Los costos relacionados con la reproducción incluso de gatos de poca calidad (que se venden baratos) solo permite obtener pequeños beneficios de la venta de gatitos.

La reproducción no debería considerarse como una forma de ganar dinero, pero des­graciadamente algunas perso­nas solo se dan cuenta de esto después de haber sufrido decepcionantes experiencias persona­les. Como el dinero es el princi­pal objetivo de los criadores en gran volumen, éstos suelen per­derse la alegría y la emoción asociadas con la crianza responsable.

El objetivo de todo criador debería ser la producción de gatos de la mejor calidad posible en lo  referente a temperamento, resistencia y conformación. Los criadores con un mínimo de sentido ético no permiten que los portadores de defectos graves se reproduzcan. Cuando se aparean gatos de distintos criaderos, cada criador tiene que confiar en que los gatos del otro son perfectamente sanos.

Como los acuerdos para el apareamiento suelen llevarse a cabo mucho antes de juntar a los gatos, cada propietario tiene que cumplir su compromiso en el momento adecuado. No es justo que el propietario de una hembra tenga que buscar un macho a última hora o que tenga que aplazar el apareamiento de tu gata hembra en celo porque en el último minuto el propietario del macho no cumple con lo acordado.

Naturalmente, si el macho o la hembra no están en las condi­ciones óptimas antes de la fecha propuesta para el apareamiento, el propietario responsable notifi­cará de ello al otro propietario, y ambos reprogramarán el aconte­cimiento.

Tener tu propio gato macho reproductor

Algunos criadores prefieren tener su propio macho semental. En cambio los hay que prefieren no tenerlo. Ambas opciones tiene sus ventajas e inconvenientes:

Ventajas

  • Es obvio que sabrás mucho más acerca de tu propio macho, sus defec­tos y cualidades, que lo que puedas saber acerca del animal de otro criador.
  • Asimismo, tam­bién sabrás más acerca de tus crías que acerca de las del se­mental de otro criador.
  • Es más fácil hacer criar a tu propia hembra cuando tienes al macho; incluso puedes escoger el momento exacto para apare­arlos.
  • Te resultará más fácil ha­cer apareamientos de prueba, lo cual aumentará tus conocimien­tos acerca del tipo de tu gato.

Desventajas

  • Si no piensas apa­rear a tu hembra en un tiempo, tendrás que mantener a ambos separados, lo que puede resultar difícil si ambos son gatos de casa.
  • Si tienes dos o más machos no cas­trados en la casa, es probable que peleen continuamente.
  • Por último, no dispondrás de una variedad de sementales tan grande para aparear con tu hembra como podrías tenerla si pudieras elegir entre los machos de otros criadores.
  • Hay más hembras de calidad inferior usadas para la reproduc­ción que machos de inferior calidad. Esto es debido a que si bien muchas hembras son aparea­das, pocos machos lo son.
  • Es di­fícil mantener un macho no cas­trado en casa. Su deseo de aparearse es constante y muy intenso. Siempre estará inten­tando salir de la casa y conti­nuamente intentará aparear­se con todas las hembras que pueda, tanto dentro como fue­ra de la casa.
  • El instinto natu­ral del macho que lo hace marcar su territorio con su ori­na de intenso olor imposibilita dejarlo moverse en libertad por la casa, a menos que el molesto olor de su orina no te resulte desagradable.
  • Muchos machos reproduc­tores viven miserablemente, encerrados en una zona pequeña. Difícilmente tienen oportunidades para jugar y en­tablar relaciones sociales con sus propietarios o con otros gatos.
  • Si piensas tener un macho no castrado, permí­tele disponer de suficiente te­rritorio propio y mantenlo fe­liz, activo y bien adaptado con constantes atenciones. De es­te modo producirá crías de ca­lidad.
  • Cuando ya no lo utilices co­mo reproductor y lo castres, podrá vivir como un animal de compañía cariñoso y adorable.

Consejos si tienes un macho reproductor

  • El macho semental vigoroso necesita una dieta de alta cali­dad en cantidad suficiente, suplementada con sales minerales y multivitaminas. Esto garantiza su perfecto estado y una alta emisión de espermatozoides.
  • También debería proporcionár­sele amplio espacio para que pueda hacer ejercicio. La aten­ción de los seres humanos mantendrá su buen temperamento.
  • No debe permitirse que un se­mental engorde, porque esto afectaría sus cualidades reproductivas.
  • Después de que se ha­ya apareado varias veces, hay que dejarlo que descanse un tiempo, de modo que pueda re­cuperarse plenamente.
  • El manto de un gato macho es una buena indicación de su estado general, por lo que hay que observarlo continuamente.
  • La calidad de sus crías también sirve como una indicación de su estado.
  • Los machos pueden aparearse varias veces por mes, pero tienen que descansar periódicamente.

Consejos si tienes una hembra reproductora

  • Una hembra no esterilizada es más fácil de mantener que un macho no castrado. Es po­sible que de vez en cuando se orine, pero aun en ese caso su olor no es tan fuerte como el del macho.
  • Naturalmente, cuando esté en celo hará llama­das. Algunas razas de gatos maúllan muy fuertemente, mientras que otras lo hacen a volumen bajo. Si bien una hembra puede tener varios celos durante el año, éstos no duran demasiado tiempo y pron­to la gata vuelve a su estado normal.
  • Una hembra fértil produce un gran número de óvulos y puede dar una leche de excelente calidad. Las hembras reproductoras necesitan una buena dieta. Los suplementos de calcio son im­portantes porque ayudan a ase­gurar que la hembra produzca suficiente cantidad de leche de la calidad necesaria para alimen­tar a las crías.
  • Hay que evitar la obesidad de la hembra, porque esto puede dificultarle los partos. No hay razón para no dejarla moverse libremente por la casa hasta el momento del parto. Unos pocos días antes de la fe­cha esperada del nacimiento, se la puede confinar en un recinto para que dé a luz.
  • Es una opinión generalmente aceptada que los gatos de am­bos sexos han de reproducirse periódicamente para que pue­dan mantenerse tan fecundos como sea posible. Para las hembras esto significa una vez por año (aunque algunas personas dicen que es mejor dos veces por año).

Acuerdos de reproducción entre criadores

Si decides usar el macho de otro criador, tendrás un amplio abanico para elegir. Al decidir cuál es el macho adecuado para tu gata tendrás que esco­ger cuidadosamente. A largo plazo es más barato llevar tu hembra a otro criadero cuando tenga que aparearse, que pose­er y mantener tu propio macho.

Probablemente tendrás ocasión de ver las crías del macho de otro criador, para así poder evaluarlo, pero ten en cuenta que solo te mostrarán los mejores gatitos y no las crías de menor calidad.

Por esto, no siempre es posible evaluar el éxito de un macho como reproductor. Es po­sible que solo haya producido unos pocos gatitos de calidad superior o incluso sobre el pro­medio; tal vez la mayoría, aque­llos que no tendrás oportu­nidad de ver, hayan sido de calidad media o incluso inferior a la media.

Naturalmente, si solo te interesa a usted criar gatitos como animales de compañía, esto no es demasiado importan­te, pero si te vas a dedicar a la crianza deberías cuidar al gato y mejorar la calidad de tus anima­les que de producirlos en canti­dad.

A menos que el macho ele­gido viva cerca de ti, tendrás que hacer trasportar a tu hem­bra. Esto es a veces difícil de convenir, si uno o ambos criado­res tienen problemas para ir al aeropuerto o si la gata tiene difi­cultades al viajar.

Aunque es una posibilidad algo remota, podría darse el caso de que la hembra transportada hacia la casa del macho no conciba debido al es­trés producido por el viaje o por el entorno extraño.

Existe cierta tendencia, espe­cialmente entre los criadores principiantes, a escoger los sementales en base a sus triunfos en las exhibiciones. Ésta no sue­le ser la mejor manera de elegir el macho, porque muchas veces los machos no exhibidos suelen ser mejores reproductores, que originan regularmente crías de calidad superior.

Si has decidido cruzar tu gato con el de otro criador, habrá un in­tercambio de pedigrees. También es posible que en este momento se produzca un intercambio de fo­tos actualizadas. Cuando ambas partes se han puesto de acuerdo en todos los arreglos prelimina­res, podrán firmar el contrato.

Un contrato escrito es la única garantía segura contra futuros desacuerdos. El contrato debería cubrir todos los diferentes aspec­tos de la pretendida reproduc­ción. Hay que indicar claramente la tarifa del semental. El precio suele depender de los triunfos del gato en exhibiciones, y/o de la calidad de las crías que haya producido previamente.

La tarifa más habitual de un semental consiste en una canti­dad de dinero. A veces suele aceptarse uno o más gatitos co­mo pago, pero esto es bastante raro. Otras veces se acepta una cría como pago parcial en com­binación con una menor canti­dad de dinero.

No suele ocurrir que el propietario de un semen­tal tenga que pagar para aparear su macho con la hembra de otro criador. En estos casos el propietario del macho, invariable­mente, está buscando incorporar una de las crías a su propia lí­nea.

Cuando se incluye un gatito como parte del precio, en el con­trato habría que especificar la fecha de entrega al propietario del macho. Asimismo conviene es­pecificar qué tipos de vacunas recibirá el gatito antes de ser en­tregado, y a qué edad.

Habitualmente el propietario del macho es avisado del parto en cuanto nacen los gatitos, y si uno de ellos ha de serle entrega­do como parte del precio, se le mantendrá regularmente informado de sus progresos.

Previamente hay que dejar bien establecido lo que se hará en caso de que la camada consista solo en un gatito, o en caso de que solo uno sobreviva al cabo de algunos días. Generalmente es el dueño de la hembra el que tiene derecho a ese gatito.

La mayoría de los contratos de reproducción establecen un “servicio de retorno”. Esta cláu­sula cubre la situación en la que la hembra no sea fecundada du­rante su primera estadía con el gato. Bajo esta cláusula, la hem­bra es vuelta a enviar al macho para un nuevo apareamiento sin cargos adicionales.

Si el dueño de la hembra la mantiene dentro de casa todo el año, hay que estipular que no se la apareará en una jaula al aire libre, al menos durante los me­ses de invierno.

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