Historia de la hamburgesa

Dos tortas de pan con un trozo de carne en medio eran parte del ajuar funerario de una tumba egipcia de hace cuatro mil años. Acaso la primera hamburguesa de que hay noticia. Entonces como hoy era una comida rápida, pero sólo para ricos: la gente pobre apenas tenía posibilidad de comer carne.

Los pueblos sedentarios eran básicamente vegetarianos. Solo los pueblos nómadas consumían grandes cantidades de carne, y muchos la comían en forma de hamburguesa.

Entre ellos, los mongoles fueron comedores de carne picada; uno de los primeros pueblos que se engancharon a la hamburguesa: para que les saliera en su punto ponían la carne bajo la silla de montar, y tras haber cabalgado lo suyo, la sacaban, entendiendo que para entonces ya estaba lo bastante picada como para cocinarla una vez cubierta de especias.

Eran los llamados filetes tártaros, hoy llamados filetes rusos, con sus alcaparras y su yema de huevo. También inventaron la salsa tártara, que acompañaban con la carne, e incluso el yogur. Puedes ver también la historia del yogur. Aquella vieja receta dio lugar al actual steak tartar, que tanto éxito tuvo en Europa central durante la Edad Media.

Tal y como la conocemos hoy, la hamburguesa nació en Alemania en el siglo XIV. Los alemanes solían aromatizar con especias baratas las carnes de baja calidad, que una vez cocida y aderezada constituía la comida de los pobres.

El nombre de hamburguesa procede de la ciudad alemana de Hamburgo, donde se la llamó filete hamburgués. Cuando la especialidad salió de aquella ciudad la receta adquirió diversos nombres, formas de condimentarla y elaborarla con diferentes carne. También te puede interesar saber qué es la carne magra.

A Inglaterra llegó en el XIX. Allí, el famoso doctor J. H. Salisbury, reformador de la dietética, recomendó aquel plato porque según él, la carne triturada facilitaba la digestión y ahorraba trabajo al estómago. El doctor Salisbury aconsejaba tomar carne tres veces al día y recomendaba “tres grandes hamburguesas del tamaño de la boina de un marinero francés”.

Los seguidores del doctor Salisbury picaban cuidadosamente los filetes, y tan famosa llegó a ser su dieta que a la hamburguesa empezó a llamársela en Inglaterra Salisbury steak. Para acompañar aquella carne se recomendaba un vaso de agua templada.

Hacia 1880 la hamburguesa llegó a América de mano de emigrantes ingleses y alemanes y adquirió carta de naturaleza y nombre definitivo: hamburger steak, o simplemente hamburger.

Se servía y daba a conocer mundialmente en la Exposición Mundial de Saint Louis, Missouri, en 1904: la gente acudía a los stands de comida rápida en los que la estrella era la hamburguesa tal como ha llegado hasta nosotros.

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