Historia de la cama y su inventor

Que bien se está tumbado en la cama, ¿verdad?, y que bien se duerme en ella. Sin duda, una de las piezas del mobiliario doméstico más cómodo y que más utilizamos. Pero, ¿sabes quién inventó la cama? Debes saber que no siempre ha sido como la conocemos en la actualidad. Si quieres conocer su origen y su evolución, en CurioSfera.com te vamos a explicar la historia de la cama. ¡Comenzamos!

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Quién inventó la cama

En la historia de la humanidad han existido una serie de inventos muy importantes que nos han hecho progresar, ya sea en el sentido de la tecnología o de la salud. El invento de la cama es uno de estos casos sin duda alguna.

cuándo se inventó la cama

Pero al igual que en muchos otros casos, lamentablemente, no se puede atribuir la invención de la cama a una sola persona o a una sola civilización. Más bien ha sido la evolución y mejora de un sistema que sirve al hombre para descansar y dormir.

Desde una simple piel de animal estirada en el suelo que empleaba el hombre primitivo hasta la más sofisticada cama que podemos encontrar en la actualidad. El descubrimiento de nuevos materiales y de nuevas técnicas, han hecho que este mueble se fuera perfeccionando con el paso de los siglos.

Por tanto, a la pregunta ¿quién inventó la cama? Debemos decir que no existe una respuesta específica. Tampoco se sabe cuándo se inventó la cama ni dónde.Se puede afirmar que es un inventó de la humanidad que nos ha hecho ganar en salud y en descanso del cuerpo y la mente. Pero, afortunadamente, sí que conocemos sus orígenes. Vamos a verlo a continuación:

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Origen de la cama

Como es sabido, la geografía condiciona la vida, que no transcurre igual en un clima frío que uno templado. En los lugares nórdicos el hombre antiguo abría en el suelo zanjas que llenaba con cenizas calientes para que una vez echado en ellas procurarse calor. Allí dormía: era su cama, con una piel sobre el cuerpo.

la primera cama de la historia

También se conoce gracias a los historiadores, que los pueblos germánicos se echaban sobre una especie de camastro improvisado dentro de una especie de caja (a modo de ataúd) que llenaban de musgo seco y hojas o heno.

Nuestra cama actual es muy poco diferente de la cama del faraón Tutankamon. Y es que tal vez no exista mueble más conservador. La cama egipcia de uso diario era tan alta que requería escalera. Las cubría una mosquitera que libraba al durmiente de mosquitos e insectos.

La Antigüedad diferenció tres tipos de cama: para dormir, para comer y para velar difuntos. Paradójicamente las más cómodas eran las camas funerarias: la arqueología nos ha mostrado sus bastidores de madera sujetos por tiras de cuero entrecruzadas. Homero da a entender que existía una distinción entre la cama de uso nocturno y la utilizada para depositar al difunto antes del funeral.

historia de la cama antiguo Egipto
Cama egipcia del faraón

Los ricos disponían de cama fija en un habitáculo de la casa, hecha de madera de haya o de arce con patas torneadas e incrustaciones de oro, plata o marfil. Fue famosa en la Antigüedad la cama de Ulises en su palacio de Ítaca, sobre un tronco de olivo gigante enraizado en tierra, con riquísimos adornos, correas de piel de toro teñida con púrpura e incrustaciones de oro y marfil; sobre su somier de cuerdas se extendía el colchón de plumas de oca o pato.

También existió en la antigua Grecia la cama portátil y cama de viaje y excursiones: las denominadas demya, y una cama llamada chamadys: una especie de camastro de pieles que se colocaba en la estancia principal para tumbarse en ella mientras se recibía a los amigos, aunque más que una cama era un sofá cama.

El griego pobre se conformaba con un armazón de madera o caja sobre el que se echaba el jergón de paja; no tenía emplazamiento fijo en la casa, sino que a veces se depositaba en el hueco excavado en un ancho muro de carga.

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Historia y evolución de la cama

Los persas prestaron a la cama gran atención, las hacían todos los días, colocando cojines de pluma de ganso, sábanas de sedas y tapices a modo de manta. Eran camas de madera de ébano o cerezo. En el palacio real de Susa, el armazón de las camas era de plata cuando no de oro macizo.

cómo dormía el hombre antiguo

En la antigua Roma la cama no desmerecía de la griega en riqueza. El emperador Heliogábalo comía en su cama de plata maciza recostado sobre un colchón de plumas que le cambiaban cada dos horas.

El pueblo dormía en camastros o en el suelo: solo accedía a un lecho cuando enfermaba o moría. Eran las denominadas camas de recuperación de la salud o de los “difuntos”.

En la Antigüedad la cama no solo servía para dormir, sino que en ella se recibía, se comía; eran de gran riqueza ornamental, lo que a menudo restaba comodidad. Se colocaba primero el torus: colchón sobre una base de tiras de piel entrecruzadas; la almohada era gruesa y alta, ya que se dormía en posición de semirreclinamiento.

No había sábanas, pero sí mantas, llamadas tapetia. Todo quedaba cubierto por una colcha de vivos colores. Al pie del lecho se extendía una alfombra o toral (ver historia de la alfombra). Se dormía con la cabeza mirando hacia el norte, lo que aseguraba una vida larga: los griegos aseguraban que si los pies daban a la puerta de la habitación o a la calle, el durmiente moriría pronto.

evolución e historia de la cama

La siesta, inventada por los griegos y retomada por los romanos, se dormía en huecos excavados en los muros, cerrados con cortinas de lino. Era allí donde mejor se hacía el amor.

Hasta el siglo XV las camas europeas no tuvieron cabezal, acaso por su amplitud; eran fijas y de pesado armazón. El grabador alemán Albert Durero dice que en Bruselas se hospedó en un mesón llamado Nassau, y junto a su cama había otra cama ocupada por cincuenta personas: por entonces se había abandonado la costumbre vigente en la Edad Media de dormir desnudo.

El dormitorio contaba con tiras de lienzo a modo de cortinas que protegían de insectos y miradas; estas tiras se convirtieron luego en pabellones de gran belleza: los famosos tapices que vemos en los museos. Fue entonces cuando la cama pasó a ser pieza clave en el ajuar familiar y en torno a ella giraba la vida, la enfermedad y la muerte.

Camas ornamentales antiguas
Cama del siglo XVII

La madera empezó a dejar sitio al hierro forjado, técnica en la que sobresalió la artesanía española (ver historia de España), cuyas camas se vendían en Europa durante los siglos XVI y XVII.

Curiosidades de la historia de la cama

Como en muchos otros casos, la cultura popular, a lo largo de la historia, ha creado una gran cantidad de supersticiones relacionadas con la cama. Vamos a ver las más curiosas:

  • Desde antiguo se dice que no se debe interrumpir a quien hace la cama, de lo contrario quien duerme en ella pasará mala noche.
  • Trae malas consecuencias estornudar mientras se tiende las sábanas o se mulle colchón y almohada.
  • No se debe dejar la cama sin hacer porque la huella dejada por el durmiente puede ser utilizada por los aojadores para hacer daño.
  • Los pies del durmiente deben estar frente a la puerta y la cabecera mirar al Norte.
  • Para evitar pesadillas hay quien piensa que debe orientarse hacia el Levante con los pies al Poniente: es la mejor manera de librarse del magnetismo negativo.
  • No debe colocarse la cama en posición transversal al sentido de una corriente de agua que fluya por debajo del dormitorio.
  • Su posición debe correr pareja a las vigas del techo.
  • A uno y otro lado del lecho conviene colocar un plato de sal gorda y un recipiente con vinagre o vino para poner al durmiente a salvo de fuerzas negativas.
  • Al colchón no se debe dar la vuelta en viernes ni domingo.
  • William Shakespeare (ver historia del teatro) recoge la creencia de que dormir en una cama centenaria contribuye al éxito de quien lo hace.
  • Existe un museo dedicado a la cama antigua en Wuzen (China)

Origen de la palabra cama

Es una voz hispano latina, cama= lecho en el suelo, yacija. No se descarta la etimología griega: el adverbio jamai= en tierra; de hecho, la voz griega kameune significa dormir en tierra.

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