Historia de la batuta

Si alguna vez has visto por televisión o has acudido a un concierto de una orquesta sinfónica u orquesta filarmónica, habrás notado que hay un personaje que destaca sobre el resto. Se trata del director de orquesta, que además lleva en su mano un pequeño palo o vara de madera o marfil. Estamos hablando de la batuta. ¿Sabes para qué sirve? ¿Te has preguntado cómo se usa?. Los vas a saber muy pronto. En CurioSfera.com queremos explicarte la historia de la batuta y su origen, además de muchos más datos interesantes. ¡Vamos allá!

Los antiguos directores de coro y grupos de músicos, según cuenta Plinio (23 d.C.-79 d.C.), historiador y naturalista romano del siglo I, acostumbraban a llevar el compás con el pie, a cuyo efecto añadían al zapato una suela de madera o de hierro llamada scabellum.

La dirección coral resultaba de esa manera un ejercicio muy cansado ya que el director percutía con el pie el tablado sobre el que se había dispuesto el estrado, pareciendo una especie de bailarín de claqué del que todos acababan riéndose.

Las cosas tenían que cambiar: nadie entendía que el director del evento musical, merecedor de respeto y admiración por depender de él el desarrollo de los espectáculos, se hubiera convertido en una figura ridícula.

El invento de la batuta debe atribuirse al compositor Jean-Baptiste Lully (1632-1687), creador de la ópera francesa y autor entre otras muchas cosas, y muy curiosamente, del himno God Save the King, himno nacional del Reino Unido desde mediados del XVIII. Aunque esta pieza, originalmente fue compuesta para celebrar la recuperación de Luis XIV tras haber sido operado de una fístula, con el título Dieu sauve le Roi, hacia mediados del XVII. También puedes ver la historia de la música.

Jean Baptiste Lully era maestro de capilla de Luis XIV. Siguiendo nuestra historia diremos que en 1687, mientras dirigía un concierto en palacio, se dio un golpe en el dedo gordo del pie con la batuta. No sorprende que el percance fuera de gravedad: las batutas de entonces medían dos metros de largo y en vez de blandirse en el aire, como vemos que se hace hoy, se aporreaban con ellas el suelo para así mantener el ritmo y llevar el compás de las notas musicales. Puedes conocer aquí la historia de las notas musicales.

Tal era el peso de estas primeras batutas, que la herida provocada en el pie del maestro Lully alcanzó tal consideración que terminó por gangrenarse y el músico murió poco después: fue la primera víctima mortal de la batuta, aunque hubo otras.

A Lully no le gustaba utilizar, como también se hacía en su tiempo, dos conchas a modo de castañuelas, o un rollo de papel pautado con el que algunos golpeaban el atril: de haberlo hecho hubiera vivido más tiempo. Prefirió el sistema antes descrito aunque resultara molesto para el público.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo francés del XVIII, decía que escuchar música era tarea ingrata, ya que se oía más el bastón del director golpeando el suelo o el atril para llevar el compás, que la música misma.

Para evitar tan serio inconveniente, algunos directores de orquesta empezaron a dirigir con la mano, e incluso con la cabeza, procedimientos que movían al público a risa, ya que el director solía situarse de espalda a los músicos, mirando al auditorio ante el que gesticulaba, saltaba, se encogía, se agachaba de acuerdo con el movimiento de la pieza que se ejecutaba.

No obstante lo dicho, hay que añadir que la batuta existía desde el siglo XV, pues había sido utilizada en la capilla papal en una época en que la música todavía no se dividía en compases y era necesario llevarla mediante un control externo para evitar la desbandada rítmica.

Para orientar a los instrumentistas se utilizaba una varita de madera que servía perfectamente a aquel fin, como confirman pinturas de la época, aunque es cierto que hubo directores que preferían recurrir a sus trucos personales, siendo el más utilizado el de dar patadas en el suelo o palmotear con las manos con el fin de asegurar el mantenimiento del ritmo y el seguimiento del compás.

Pero era un método cansado, que al cabo de algún tiempo dejaba de tener resultado por agotamiento físico del director. Además, se levantaba una enorme polvareda que a menudo hacía necesario abrir puertas y ventanas para ventilar la sala de conciertos. Puedes ver la historia del tambor.

Ante aquel estado de cosas, tanto los directores de orquesta como los asistentes a conciertos favorecieron el triunfo de la batuta, cuyo uso actual fue iniciativa del compositor y director de orquesta alemán Carl Maria von Weber (1786-1826) en la ciudad alemana de Dresde, en un concierto dirigido por él en 1817.

El público, no masivamente favorecedor del nuevo sistema, le criticó. Weber fue imitado por músicos del momento como Felix Mendelssohn (1809-1847), que se hizo adepto de la batuta dirigiendo con ella una tanda de conciertos en Leipzig en 1835. También puedes ver la historia del piano.

Feliz Mendelssohn y el compositor y director de orquesta Louis Spohr (1784-1859) en 1820 fueron los precursores de este adminículo para dirigir la orquesta: la batuta, cuyo tamaño ya oscilaba entre las quince y las treinta pulgadas.

El compositor francés Hector Berlioz (1803-1869)en su libro Le chef d’orchestre (1848), la describe con todo detalle y se deshace en elogios hacia aquella especie de “varita mágica musical”.

La batuta modificó asimismo la colocación y posición del director de orquesta que desde finales del XVIII venía siéndolo el primer violín. El director se colocaba junto a la concha del apuntador de espaldas a los músicos. Con anterioridad a esto había ocupado el centro de la orquesta tocando con una mano el clavicordio o el órgano, mientras con la otra dirigía a sus compañeros. También te puede interesar saber la historia del teatro.

Fue en 1876 cuando el director se colocó por primera vez frente a su orquesta y de espaldas al público, en los festivales wagnerianos de Bayruth. A partir de entonces la batuta brilla en la mano del director, desafiante, vigorosa, segura, como una varita mágica de marfil contrastando con el negro del ébano de su empuñadura. Un gran hito dentro de la historia de la batuta.

Así ha venido desde entonces dibujando en el aire las piruetas misteriosas y arcanas de la música. Batía el aire como una espada, de ahí su nombre, participio pasivo del latín battire = batir el aire, a través del italiano battuta, voz que originariamente significó “compás’. En inglés el término tiene un mayor empaque: wand, del gótico wandus rod = varita que en sus movimientos aéreos obra prodigios maravillosos.

En CurioSfera.com esperamos que la historia de la batuta haya sido de tu agrado. También puedes ver otros post similares, más respuestas, o si quieres acceder a otros artículos educativos o curiosidades históricas, pasate por nuestra categoría de Historia. También puedes preguntar al buscador de nuestra web. Y recuerda, si te ha gustado, dale un me gusta, compártelo con tus amistades y familiares, o deja un comentario. 🙂

 

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