Historia de la alpargata

Seguramente la alpargata es la pieza más antigua del calzado en España y Portugal. Ya la utilizaban los iberos en el siglo III a.C. y se sabe que Viriato (líder lusitano de la resistencia contra Roma) las calzaba porque daba movilidad y soltura al pie y no violentaba su anatomía. En CurioSfera.com nos gustaría explicarte la historia de la alpargata.

Los soldados las calzaban en sus marchas cuando se precisaba llegar presto en socorro de algún lugar o plaza. Se dice que las huestes del último rey godo, Don Rodrigo, en su larga marcha desde el Norte al Sur para hacer frente a los musulmanes que realizaban incursiones en España, calzaban alpargatas. De hecho, cuando encontraron el cadáver de Rodrigo, último rey godo a orillas del Guadalete, calzaba unas alpargatas regias que tenían las cintas llenas de sangre.

La infantería y tercios españoles las tenían como calzado ideal en las maniobras debido a la soltura que daban al pie y porque evitaban el maltrato del calzado de cuero. En tiempos de los Reyes Católicos era el calzado del campo, sobre todo en la Corona de Aragón. Tal vez te interese conocer la historia de las banderas.

Antiguamente las alpargatas de cordel trenzado eran de cáñamo o esparto, de donde viene su nombre valenciano y catalán de espardeñes. En España siguió su usó a lo largo de la Edad Media, sobre todo entre la población rural.

Pero tenían un inconveniente: duraban poco. El cáñamo se descomponía o desbarataba en contacto con la humedad y era necesario cambiar de calzado a menudo, o tener siempre al hombro en las grandes caminatas alpargatas de reserva.

Una modalidad antigua fueron las abarcas, calzado de gentes hechas a vivir en lugares de difícil suelo. En las Provincias Vascongadas su suela era de madera o cuero en tiempos antiguos, aunque también hubo alpargatas de cuerda de esparto trenzado, modalidad que perduró.

En el siglo IX, el rey navarro Sancho Abarca mandó a sus tropas usarlas porque observó que caminaban más ligeros y tardaban más en cansarse. Pero tanto las albarcas como las alpargatas descendían de un calzado mediterráneo que se hizo célebre en Roma: la caliga. Un calzado de suela ligera y gruesa a la que se adhería clavos para espolear al caballo, y que se sujetaba al pie con tiras. Calígula las usó de niño: de ahí su mote.

La alpargata pertenecía asimismo a la familia de la crepida griega, pieza fundamental del calzado que todos usaban. Con ella se iba al templo, al anfiteatro, a las termas, aunque como es sabido, los griegos preferían caminar descalzos.

Como a lo largo de los primeros siglos los romanos daban a los dedos del pie femenino valor erótico y consideraban impúdico mostrarlos, hacia el siglo IV el calzado que los dejaba al descubierto cayó en desuso y ganó terreno la sandalia cubierta y la alpargata, que también servía para el casto propósito.

En el XIX se puso de moda en Valencia y Provincias Vascongadas la alpargata blanca, símbolo del juego de pelota y el trinquete. En Castilla las mozas se casaban con alpargatas de cintas de colores.

Hubo una moda de la alpargata en Estados Unidos hacia 1965, y es pieza del calzado que reaparece de vez en cuando dominando el gusto popular y hundirse de nuevo en un periodo de estiaje.

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