Cómo se descubrieron las vitaminas

Las vitaminas son sustancias esenciales para el organismo que se pueden encontrar en verduras, carnes, pescados, frutas, huevos, panes, cereales y lácteos.

Sirven para completar nuestra alimentación ya que nuestro cuerpo no es capaz de crear estos elementos por sí solo. Su ausencia puede causar multitud de enfermedades.

Pero no siempre el hombre ha sido consciente de su existencia. Aunque poco a poco, y casi siempre mediante el método ensayo-error, hemos ido descubriéndolas, aprendiendo cómo funcionan y qué beneficios aportan las vitaminas.

Historia de las vitaminas

Los salvajes australianos llevan varios siglos curando determinadas enfermedades de los ojos (xeroftalmias) con aplicaciones locales del hígado de un pez parecido al atún.

Pues bien, hace poco tiempo se descubrió que el hígado de este pez es riquísimo en una substancia protectora del ojo, es decir, en una vitamina. Y la llamaron vitamina A o vitamina antixeroftálmica.

historia de las vitaminasEn Oriente estaba muy extendida una enfermedad denominada beri-beri, que provocaba parálisis e hinchazones distribuidas por todo el cuerpo. En el año 1882, un médico de la marina militar japonesa descubrió que el beri-beri podía curarse mediante una dieta a base de cebada en lugar de una dieta basada en arroz. En efecto, los marineros de su país consumían grandes cantidades de arroz sin cascara.

Hacia el 1897, el médico de un penal de la isla de Java, el doctor Eijkman, se percató de que los pollos alimentados con arroz mondado contraían también una enfermedad parecida al beri-beri. Los pollos sanaban una vez se les alimentaba con arroz entero.

Ello significaba que la parte exterior de los granos de arroz debía contener una vitamina antiberibérica. Se trataba, en efecto, de la vitamina B, cuya carencia da lugar a esta enfermedad y cuya utilización sistemática produce la desaparición de los correspondientes síntomas.

Los niños que vivían en los húmedos e insalubres barrios de Londres crecían raquíticos. En el año 1650, un tal doctor Glisson había descubierto que, para curarlos, resultaba muy útil el aceite de hígado de bacalao. En efecto, dicho aceite es riquísimo en vitamina D, es antirraquítica.

En 1936, dos científicos americanos criaron a una cerda con un régimen artificial rico en todas las vitaminas que entonces se conocían (A, B, C, D). A la otra cerda con el mismo régimen, al que sin embargo le sumaron grandes cantidades de lechuga.

origen de las vitaminasPues bien, la primera cerda no consiguió alumbrar ni un solo cerdito. ¡La segunda, en cambio, alumbró a todo un regimiento!

En las hojas de lechuga, se dijeron los dos norte americanos, debía haber una nueva vitamina: la vitamina E, llamada también vitamina de la fecundidad.

Desde entonces se han descubierto muchas vitaminas en los vegetales y en otros alimentos. Hoy en día, la industria farmacéutica está en condiciones de elaborar químicamente dichas substancias.

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